Nacemos con un patrón respiratorio, en principio, correcto, y desde muy temprana edad, lo vamos adaptando a nuestra vida diaria, abandonando y olvidando la importancia de una buena movilidad torácica, una amplia capacidad pulmonar y un diafragma dinámico que nos asegure una respiración correcta tanto para nuestra columna vertebral, como para nuestros órganos y por supuesto nuestro estado emocional.

Una buena corrección postural, siempre comienza con un trabajo respiratorio.

Ya de adultos, otros factores como son : posiciones viciadas en el trabajo, tabaco, estrés, largas horas de conducción y practica de deporte con falta de técnica, hacen que olvidemos completamente el patrón de la respiración correcta que nos asegura y nos protege de futuros dolores, ansiedades, y cambios músculo esqueléticos notorios.

Un entrenamiento  que nos induzca a una rutina, a una disciplina en nuestra vida diaria en la corrección y en la mejora de nuestra capacidad respiratoria, es una garantía de prevención de múltiples patologías orgánicas y lesiones musculoesqueleticas.